Conoce nuestra historia
En 2020 abrimos nuestra escuela Asha en Katmandú, en un pequeño edificio alquilado y en medio de una de las etapas más difíciles del país: el coronavirus. A pesar de las restricciones, del miedo y de la incertidumbre, las puertas se abrieron para 22 niños y jóvenes que hasta entonces no tenían ningún espacio donde aprender, socializar o recibir terapia.
En 2022 tuvimos que dejar el edificio: el propietario no renovó el alquiler, una realidad cotidiana en una ciudad cambiante como Katmandú. El traslado forzado se convirtió en una oportunidad. En el nuevo espacio pudimos ampliar aulas, mejorar la fisioterapia y acoger a 30 alumnos.
En 2025 abrimos una nueva clase y la escuela Asha Katmandú atendió a 41 alumnos cada día. Ese mismo año adquirimos un autobús escolar, que permite que los niños lleguen seguros desde sus casas, muchos de ellos viviendo en barrios donde antes ningún transporte escolar había entrado jamás.
para construir una escuela definitiva con autonomía y estabilidad.
con luz, espacio, accesibilidad y todas las instalaciones necesarias.
para que ningún niño tenga que esperar años más para aprender, jugar o recibir terapia.